El día que Galicia conquistó su día grande

Hay que decir que hasta las 20.42 h. del miércoles 24, el día de Galicia, ese 25 de julio dedicado al apóstol Santiago, no era más que un capricho del santoral, una coincidencia de calendario en honor de un individuo bendecido por la santidad oficial y cuyos improbables restos descansan en lo más profundo de una hermosa catedral erigida sobre su dudosa tumba.
Pero ahora Galicia se ha ganado su día grande, que ya no puede ser otro que el 24 de julio, de ahora en adelante su día inmortal. Y éste no lo será por el extraño fruto de un capricho: los mismos gallegos lo hemos fijado al calendario con los clavos de nuestra propia idiosincrasia.

El agua de los días grises de ceniza que llueve sobre el cenicero verde de los campos; la incomprensible querencia de madres y abuelas por atesorar sábanas y mantas, ya inservibles, en los desvencijados desvanes en las aldeas; el minifundio que nos obliga a vivir con el aliento del vecino calentándonos el cogote…
Porque fue esa lluvia fina y persistente que llamamos orballo la que evitó que un vagón que cayó del cielo aplastara las vidas de niños y ancianos que acostumbran a terminar el día en la plaza y que en ese momento estaban ya a resguardo; porque fueron ésas las sábanas y las mantas que cobijaron los cuerpos exhangües y desmembrados que sembraban aquellas vías ya muertas que llevaron a un tren a ninguna parte. Y como el gran periodista José Luis Alvite decía en uno de sus iluminados tuits, abuelas y madres arropaban a los cadáveres con el mismo cuidado y cariño que  si fuesen sus propios invitados; porque es la costumbre de ese aliento del vecino en nuestros cogotes el que alentó a los héroes de Angrois a abalanzarse, entre posesos y rabiosos, sobre los restos de los vagones armados con sierras, hachas, martillos y radiales, dispuestos a sacar a los heridos de entre los amasijos rompiendo ventanillas y puertas incluso a mordiscos y dentelladas si fuese necesario.
Y al final, acostumbrados a pelear con la imposible orografía de su tierra, condenados a padecer eternamente  a caciques inmisericordes y políticos sin escrúpulos, e incluso contra el lastre de su propia historia, los gallegos estaban dispuestos a donar sangre más allá de una hora razonable o a organizar comidas y albergues en una iniciativa altruista y desinteresada de los hosteleros compostelanos que no intentaron rentabilizar de modo alguno ni en el tuiter ni en el feisbuc.
Galicia ya tiene su día grande y ya no es un día prestado ni una celebración de corta y pega.

7 pensamientos en “El día que Galicia conquistó su día grande

    • Grazas, Marlis. A mín o que aínda me emociona é a urxencia dos homes de Angrois asaltando o tren para despedazalo e as mulleres abrigando aos mortos, que non collan frío. Demostraron que ser galego é moito máis que ter unha lingua propia. Esa é a Galicia que eu quero para os meus. Grazas outra vez.

  1. Javier, has encontrado el lado positivo de un hecho que, por su carácter trágico, fue totalmentete negativo. En efecto, al margen de las frivolidades de toda la vida de un Apostol que no se sabe si existio, que dicen navegó hasta Galicia en barca de piedra y que está en una urna donde otros aseguran que los autenticos restos son los del apóstata Prisciliano, tu has sido el creador, con tus palabras, de un 24 de julio autentico del mundo para el mundo. Una jornada en la que los vecinos de la parroquia de Angrois y unos servicios públicos inmediatamente se pusieron en marcha para tratar de salvar vidas o al menos de reconfortar a los familiares de los fallecidos. Tengo una amiga forense que lleva más de 48 horas sin acostarse y estamos ya en domingo
    No se que hubiera pasado en otro lugar, pero Galicia dió un gran ejemplo de solidaridad

    • Gracias Albino. Escribí este texto de madrugada porque era incapaz de dormir y necesitaba dar salida a algunas ideas, sensaciones y sentimientos. Es mucho más lo que me gustaría decir sobre lo sucedido, pero creí que era una bonita forma de empezar a hacerlo. En cuanto a tu amiga la forense, no hay más que palabras de ánimo y de agradecimiento por su sacrificio en una tarea tan ingrata. Esos son los funcionarios de los que tantos chistes se hacen y que tanto necesitamos en momentos como estos… Un abrazo, amigo

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