Esa chorrada de la vida y el Karma

Si algo viene a demostrar el fallecimiento de esa sor María “repartebebés” —como la definiía en El País Natalia Junquera en este Vidas robadas— es que lo de que la vida (y el tiempo) pone a cada uno en su sitio es una inmensa chorrada y que ese eterno retorno del karma es una gilipollez de mentes muy blandas. Porque, está visto, uno puede robar bebés o lucrarse con cargo a los presupuestos generales del estado y vivir una vida digna, respetable y muy larga.
En este momento en el que a esta Hija de la Caridad (apropiado nombre para su congregación) una insuficiencia cardiorespiratoria le permite irse por la puerta de atrás sin mayores explicaciones sobre la más abominable de las tramas urdidas jamás en este país podrido, desearía tener alguna creencia en un más allá en el que la estuviesen esperando con impaciencia para pedirle explicaciones. Pero como esas creencias murieron con mi infancia únicamente me queda desear que su nicho sea el más oscuro, húmedo y triste del cementerio.

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