Reflexiones literarias de un viernes cualquiera

Tal vez el viernes sea el más literario de los días de la semana. Lo digo porque ante la perspectiva de algo más de tiempo libre en formato sábado y/o domingo, se me antoja poner en marcha, una vez más, la disparatada locura de palabras que desde siempre me hierve en el cerebro.
Claro que después llegan esos días de descanso y uno se derrumba sobre la vida, o sobre el sofá, exhausto tras una semana absurda, disparatada y complicada al infinito por todos los patéticos intentos de traspiés que un destino aciago y teimado va escupiéndote a los pies y a cada uno de tus pasos.

También el viernes es día literario con el adelanto del primero de los suplementos de las letras de los diarios de tirada nacional: tanto de los que escoran a la derecha como los que lo hacen a la izquierdas y, además, no sabe o no quieren o no les importa esconder su debilidad ideológica.
Precisamente El Cultural de hoy viernes, 5 de octubre de 2012, me preocupa de manera especial. Primero por la cantidad de libros que llegan a producir algunos autores hispanos: mi primer libro de relatos tardó catorce años (más o menos) en cristalizar en un producto que probablemente no interese a casi nadie. En ese lapso de tiempo otros autores de mi generación han producido cerca de la docena de libros de variopintos géneros.

Pero esto no es lo peor. Lo más siniestro es que aparece un escritor diciendo que su obra se parecía a la de Kafka mucho antes de llegar a leerlo. Si la mía se parece de algún modo a la de Foster Wallace, quien al igual que yo llegó a la literatura tras su decepción con la filosofía, me preocupa sobremanera que decidiera acabar sus días colgado de una cuerda.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Albino Mallo dice:

    Javier. En tiempos me gustaba el viernes, porque soñababa con el sabado y domingo libres, pero cuando llegué a lo más maduro de mi profesión, sobre todo durante mis delegaciones en Bruselas, Montevideo, Buenos Aires o Santiago de Chile, me di cuenta que el fin de semana era lo peor, porque los redactores tenian su merecida vacación, pero la información que surgiese había que cubrirla y solo estaba yo. No te digo nada de lo de Chile donde podía saltar la chispa cualquier día y a cualquier hora.
    Pero ahora, en los años de esta larga jubilación que vengo dusfrutando o quizá padeciendo, me aburro porque todos los dias son iguales y solo varían en los productos que he de comprar en el supermercado.
    Menos mal que hoy, por fín, hay un viernes distinto y es porque a las 20,30 tenemos un recital de la gran mezzosoprano Elina Garanca. ¿Nos veremos?

  2. Amigo, lo de lis fines de semana de guardia en redacción es la misma antesala del crematorio del infierno…
    Pero no me digas que te aburres, que no me lo creo.
    Por cierto: no estaré en el recital, pero ya me contarás después…

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