Engañar o ser engañado (Memoria del periodismo difunto III)

“El periodismo se aprende en una tarde y se practica toda la vida”. Y tenía razón el redactor jefe : me enseñó todos los secretos de profesión tan imperfecta en una tarde, pero desde entonces tengo que practicarlos todos los días.
Pero hay cosas que no se enseñan y tampoco se aprenden: se descubren muy poco a poco. Se trata del eterno juego de engañar y ser engañado, juego del que, tras más de veinte años, todavía no conozco ni todas su reglas ni sus particulares variantes pero cuyos tres principios elementales se resumen así:

1. El periodista evitará por todos los medios que ni políticos ni empresas ni multinacionales engañen a sus indefensos lectores, pero se deja engañar por la misma empresa a la que sirve y de la que jamás hablará (ni escribirá en ninguna parte). Es el más idealista de los seres y, por ello, el más manejable (por la opinión pública, por los lobos de sus jefes —empresarios— disfrazados de altruistas defensores de la justicia y la verdad, por su propia ideología o por su ausencia de ella que es, en definitiva, otra forma de ideología…

2. El periodista deberá mostrar que su verdad es la única posible y que la verdad de otros periodistas (la competencia) no es más que falsedad interesada. Por tanto esta verdad es la única posible y todas las demás verdades son mentira. Si algún lector quiere saber qué demonios pasa en la realidad deberá leer la prensa afín y la contraria al gobierno, dividir la cifra por dos, multiplicar por tres y encontrar la raíz  cuadrada de siete quilos de mierda, arrugar el papel con el resultado de todo ello y cambiar de tema mientras arroja con indiferencia el papel de las operaciones a la más cercana de las papeleras.

3. Ante la embestida cruel y despiadada de la prensa y ante la posibilidad de ser descubierto, desenmascarado o ninguneado en favor de su más directa competencia, el poderoso (político, institución o empresario) deberá armarse y pertrecharse tras otros periodistas que sirvan a su verdad, que no es otra que mentir a la prensa (son los llamados gabinetes de prensa, el sueño secreto de cualquier periodista que quiera conciliar profesión y familia, un salario digno y un horario más o menos razonable, una vez desaguados sus ideales por el vaciadero del retrete…). Mentir a la prensa puede realizarse en una sofisticada infinidad de variantes y matices: no decir la verdad aunque no mientas, contar únicamente parte de la verdad, vender la mentira como una verdad o la verdad como una mentira, marear la perdiz, no contestar, no saber no querer y no poder y cualquier otra argucia con la que plantar un interrogante en la mirada perpleja de tu contrincante.

 

3 pensamientos en “Engañar o ser engañado (Memoria del periodismo difunto III)

  1. El peridosmo se ha convertido en un servicio en favor del politico, el empresario o simplemente el que tenga algún tipo de poder. Pero esto no es nada de hoy. Quizá habría que remontarse a Mariano José de Larra para saber lo que era la libertad informativa.
    Yo, Javier, lo vengo ejerciendo desde los tiempos universitarios de derecho, es decir, la década de los cincuenta y en aquel momento, viviendo en dictadura, como es lógico había que servir al poder o arriesgarte en panfletos cladestinos impresos a mano con la famosa “vitnamita”. El poder tenía casi todos los medios: la radio a través de Radio Nacional, la Red de Emisora del Movimiento y la Cadena Azul; la prensa con los llamados Periodicos del Movimiento, y la Talevisión hasta que comenzaron a surgir las cadenas privadas. Pero aún en emisoras que no eran del estado, era obligatorio conectar los servicios informativos con Radio Nacional de España y no se podían hacer nada propio. Solo estaban autorizadas noticias religiosas y deportivas y para ello atandose bien los machos. A mi, siendo director de una emisora en Cáceres,en los años sesenta me expedientaron por la retransmisión de un partido de futbol en el que el locutor dijo que el Campo del Coria estaba casi vacio porque los vecinos del pueblo habían tenido que emigrar. ¡Grave delito!
    Pero hay otros condicionantes, como es la publicidad de los entes públicos -estado, autonomía, ayuntamiento- que se carga en los periódicos afines al gobierno en el poder y se descarga en caso contrario, lo que condiciona la publicación porque, al fin y al cabo, los medios no son difusiones de infomación, sino negocios empresariales.
    Y en cuanto a los gabinetes de prensa e internet son el mal del día porque el redactor no sale de su mesa y espera que la pantalla se lo traiga redactado, claro está, por la entidad que casi siempre adjunta las fotos y en algunos casos tambien la entrevista al personaje.
    Por esta razón siempre quise hacer ninformacion cultural mo deportiva, donde había más campos de libertad, pero en los tiempos de corresponsal de EFE en el extranjero, en mi afan de ser objetivo, me tenía que buscar opositores más o menos clandestinos, que me daban la otra versión. En Chile, donde todo nos llegaba del gabinete de Pinochet, conseguí al socialista Ricardo Lago como informador que, curiosamente, en democracia llegó a ser Presidente y en Uruguay me pasó lo mismko con otros dos que tambien fueron presidentes democráticos, Luis Maria Lacalle y Sabguinetti.
    En fin, creo que me extendí demasiado para decirte, simplemente, que estoy de acuerdo con todo lo que dices y que me alegro que tu trabajo sea con la Orquesta Sinfónica de Galicia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s