¿Acaso es Grecia la cuna de la democracia?

Jorge Luis Borges, que era un tipo ciego que escribía relatos y acostumbraba a sorprender a todo el mundo con insólitos e inesperados puntos de vista, decía que la democracia no dejaba de ser “un curioso abuso de la estadística”. Pues creo que no le falta razón, ahora que los griegos, supuestos inventores de la misma, se han empeñado en que sea ésta la que decida si finalmente quieren ser rescatados, salvados o hundidos, dependiendo del punto de vista que se adopte, por la propuesta de la Unión Europea.

Pero digamos que eso de la democracia es un término que, tal y como se usa ahora, a los griegos siempre se les quedó grande. Platón era un tipo que además de escribir sus libros, le gustaba liarse con jovencitos y entre mancebo y mancebo, pensó que la política debía quedar en manos de las élites (los filósofos, de preferencia), lo que dista mucho de ser democrático la falta de respecto a profesiones como tendero o malabarista.

Además, Platón era un tipo que creía que la música podía hacer llegar a provocar daño y a pervertir el carácter de la juventud (de su gusto por los menores de edad no dice nada en diálogo alguno). y no olvidemos que en aquella sociedad supuestamente inventora de la democracia las mujeres poco más contaba que un bonito paisaje pintado colgado en la pared.

Aristóteles estaba demasiado ocupado catalogando la realidad que nuestros pobres hijos tienen que estudiar como para profundizar y los filósofos posteriores, desde los estoicos a los cínicos, poco más pudieron aportar al concepto democracia.

Además, la filosofía griega está sobrevalorada. Bien es cierto que el pensamiento occidental debió nacer con ellos unos 500 años antes de Cristo, pero eso no quiere decir que antes no hubiese pensamiento o que lo que se pensase con anterioridad fuese de peor clase. Lo único que hicieron los griegos fue manufacturarlo con denominación de origen.

Pero es que después de más de 2.500 años de pensamiento sistematizado, las preguntas siguen siendo prácticamente las mismas y las respuestas no parecen haber mejorado.

Y que ahora se saquen de la manga el rollo de la consulta democrática para aprobar o no la posibilidad de amarrarse al tronco que flota sobre el mar tras su naufragio económico no dejaría de provocar la risa si, en realidad, el tema no fuese tan dramático.

Resumiendo un poco la situación, los griegos van a reunirse y decidir democráticamente si pagan o no la deuda que adquirieron y que, en un alarde de generosidad e ingenio, se les ha condonado hasta el 50 por ciento. Pero es que además es una deuda que adquirieron tras entrar en un sistema económico con mentiras y maquillajes financieros. Y ahora que se han gastado los fondos estructurales, que se han  pulido el dinero que pedido por anticipado, pues ahora que nos den por el culo, porque en una democrática consulta el pueblo griego y soberano, harto de vivir a costa del dinero ajeno, dice basta y ahí te quedas con tus problemas de mierda.

Si Platón levantara la cabeza… sería acusado de pederastia.